ELECCIONES EN CONTEXTO DE PANDEMIA Y POST PANDEMIA RECOMENDACIONES

El COVID-19 ha provocado un cambio profundo en la gran mayoría de las actividades individuales y sociales a nivel mundial. En cuestión de pocos meses, hemos sido testigos de modificaciones rotundas en los usos y costumbres de la vida diaria de las personas, en las condiciones de producción, distribución y consumo, y en la administración y gestión de servicios públicos.

I. ELECCIONES
EN TIEMPOS DE CRISIS SANITARIA

El
COVID-19 ha provocado un cambio profundo en la gran mayoría de las actividades
individuales y sociales a nivel mundial. En cuestión de pocos meses, hemos sido
testigos de modificaciones rotundas en los usos y costumbres de la vida diaria
de las personas, en las condiciones de producción, distribución y consumo, y en
la administración y gestión de servicios públicos. Asimismo, hay estudios que
prevén que algunas medidas necesarias para paliar la enfermedad, como el
distanciamiento social, podrían extenderse por varios años. 

Las
elecciones, condición fundamental y necesaria para el funcionamiento de todo
sistema democrático, deberán adecuarse a este nuevo contexto, con el objetivo
de minimizar el riesgo que podrían significar para la salud de la población.
Debido a la cantidad de personas y recursos que movilizan los comicios en sus
distintas etapas, resulta fundamental comenzar a pensar propuestas para incluir
protocolos sanitarios que garanticen la viabilidad de los sufragios en nuestro
país. 

Es
importante destacar que las medidas a adoptar van a diferir según la situación
sanitaria del distrito donde se realicen elecciones. Sin embargo, ellas
comparten un objetivo en común: cuidar tanto a los/as electores como a todas
las personas que participan del operativo electoral. El principal desafío en
esta nueva etapa es garantizar el derecho al voto sin descuidar el derecho a la
salud.

Se
trata de encontrar nuevas formas de participación y de organización de las
elecciones que, respetando la legislación vigente, permitan realizar un proceso
electoral seguro dese el punto de vista sanitario (para electores/as, fiscales
partidarios, autoridades de mesa, judiciales, fuerzas de seguridad, etc.) y
legítimo desde el punto de vista político (aceptación y validación de los
resultados por parte de todas las fuerzas participantes).

En
este contexto, las Defensorías del Pueblo de la República Argentina, como
instituciones de defensa de derechos humanos, no pueden ser ajenas al esfuerzo
de organizar elecciones libres y transparentes y a su vez sustentables
sanitariamente.

Las
sugerencias propuestas abordan, sin ser exhaustivas, los distintos momentos del
ciclo electoral y son un aporte para colaborar con las autoridades responsables
de organizar las elecciones y para conocimiento de las fuerzas políticas que
participan de las mismas.

A
continuación se desarrollan algunas medidas generales y las etapas del proceso
con medidas específicas que pueden tomarse de acuerdo a la información que se
posee actualmente del virus y a la experiencia recogida de elecciones
realizadas en diversos países.

II. MEDIDAS GENERALES

  1. Formar
    “Comité de Gestión Electoral Interdisciplinarios”:
    que
    colabore con las autoridades electorales e incorpore las autoridades
    sanitarias, de las fuerzas de seguridad, apoderados de los partidos políticos,
    para definir los protocolos sanitarios en todas las fases del ciclo electoral
    incorporando prácticas homologadas a nivel internacional (OMS, por ejemplo).
  2. Publicidad
    de las acciones desarrolladas:
    establecer fuertes canales
    de comunicación con la sociedad de forma de poder transmitir en forma clara y
    precisa las medidas que se están tomando para evitar problemas sanitarios
    (contagios del virus) y políticos (legitimidad del proceso). Evitar una posible
    baja participación por miedos infundados y la circulación de noticias falsas
    (“fake news”).
  3. Aspectos
    sanitarios:
    en todas las fases del ciclo electoral se
    debe evitar el contacto estrecho entre personas y donde no puede evitarse debe
    establecerse un protocolo de trabajo. Garantizar las condiciones de trabajo a
    todos los involucrados (contemplar los/as trabajadores/as desde la logística,
    autoridades de mesa, fiscales partidarios, representantes judiciales, fuerzas
    de seguridad, electores/as) en cada una de las etapas (desde el armado del
    material hasta el escrutinio final).
  4. Aspectos
    normativos:
    la emergencia sanitaria requiere que se
    modifiquen hábitos y comportamientos que afectan las prácticas y normas
    aplicadas; sin embargo es aconsejable encontrar soluciones dentro de la
    normativa vigente con el consenso de las fuerzas políticas y al apoyo del
    “Comité de Gestión Electoral Interdisciplinario”. No es bueno innovar en
    cuestiones normativas en medio de la pandemia.

  • Audiencias
    y denuncias:
    para realizar audiencias pueden buscarse
    mecanismos que eviten el contacto estrecho, ya sea adecuando los lugares donde
    se desarrollan o incorporando tecnología (ver ejemplos del Congreso Nacional y
    de otros países). Lo  mismo puede
    plantearse para los reclamos y/o denuncias, habilitando plataformas que
    permitan gestionarlas a distancia. En caso de existir cambios, deberían tener
    el acuerdo de todas las fuerzas políticas que participan de la elección y con
    todas las garantías que las mismas exijan.
  • Compras
    y contrataciones:
    seguramente la emergencia sanitaria obliga a
    comprar nuevos elementos (alcohol en gel, barbijos, sistemas informáticos, más
    personal, elementos de limpieza, etc.) y/o a contratar servicios para realizar
    las elecciones en forma segura. Las compras deberían registrarse en una base
    pública de datos (en forma clara y sencilla para que pueda auditarse) y, en
    caso de existir, darse intervención a los órganos de control correspondientes.
    Este aspecto no es menor porque si bien no afecta estrictamente los derechos
    políticos un cuestionamiento de este tipo puede minar la transparencia y
    legitimidad del proceso.
  • Observación
    electoral:
    debe ser fortalecida en todos los momentos del proceso
    electoral, porque frente a una situación de emergencia es un aporte
    indispensable respecto de la transparencia de la elección. En cada paso debe
    adaptarse al protocolo correspondiente, pero no debe ser una excusa para
    eliminarla de las elecciones.


III. MOMENTOS DEL CICLO ELECTORAL

1)      Pre-electoral:

  1. Cambios/adecuación de los procedimientos
    registrales:
    mediante la creación de una plataforma digital
    (al estilo Trámites a Distancia) permitir que todo tramite (registro de
    electores, inscripción de alianzas, partidos, candidaturas, sorteos de espacios
    de publicidad, audiencia de aprobación de boletas) se pueda realizar de manera
    remota. Para procedimientos específicos que requieran intervención en el
    momento, crear perfiles con validación biométrica de identidad que permitan el
    seguimiento online. Mantener habilitados los lugares habituales para quien no
    puedan utilizar la plataforma, tomando los recaudos sanitarios correspondientes
    (garantizar el distanciamiento social, espacios ventilados, provisión de
    alcohol en gel, personal atendiendo con barbijos, limpieza periódica de los
    espacios comunes).
  2. Accesibilidad de los procedimientos
    registrales:
    las plataformas desarrolladas para estos
    trámites, especialmente las referidas a la consulta del padrón electoral y sus
    modificaciones, deben ser accesibles de forma tal que su implementación no se
    transforme en una barrera a la participación de los/as ciudadanos/as. Hacer
    apps para consultar padrones, con información sobre todo lo que hay que saber
    de la o las elecciones (de esta manera se puede combatir la multiplicidad de
    información o infodemia y las “fake news”).
  3. Campañas electorales: En
    caso de actos públicos, quien quiera llevarlo a cabo deberá respetar las
    medidas sanitarias dispuestas por la autoridad electoral. La experiencia indica
    que, en este escenario de pandemia, las campañas se orientan hacia el ámbito
    digital, en estos casos garantizar la posibilidad de realizar campañas a las
    fuerzas con menos recursos y/o experiencia en comunicación digital. Cuando es
    posible, regular los espacios publicitarios en medios de comunicación, redes
    sociales, televisión, radio. En caso de estar previsto, apoyar la difusión
    masiva de los debates de candidatos.
  4. Cuidado de los/as trabajadores/as:
    controlar las condiciones sanitarias del armado de los “paquetes” electorales.
    Establecer el protocolo de acuerdo a las recomendaciones y a la aprobación de
    las autoridades de salud. Definir un embalaje que evite la propagación del
    virus. Cuidar el almacenamiento y transporte de los mismos.
  5. Autoridades de mesa: designación y
    capacitación.
    Cuidar que las autoridades de mesa designada
    no se encuentren en la franja etaria de mayor riesgo frente al coronavirus.
    Actualmente deben ser  menores de 60 años
    de edad y no tener ninguna enfermedad prexistente (diabetes, obesidad,
    hipertensión, inmunodeprimidos, etc.) que los ubique dentro del grupo de
    riesgo. En lo posible la capacitación debe ser virtual con alguna instancia de
    evaluación. Los que no puedan acceder a la misma deben recibir los cuadernillos
    de capacitación en su domicilio.
  6. Capacitación de las fuerzas de seguridad
    afectadas a la elección:
    además de sus tareas habituales, se debe
    afectarlas a la organización de los electores en los establecimientos cuidando
    que se cumpla con el distanciamiento social, el uso de barbijos y toda medida
    que se disponga al efecto.
  7. Fiscal Público Electoral:
    deben ser especialmente capacitados/as para que con los demás actores (fuerzas
    de seguridad, autoridades de mesa, fiscales partidarios) organice la
    circulación de los/as electores/as en los establecimientos de acuerdo a las
    medidas sanitarias dispuestas.

  • Establecimientos de votación:
    seleccionar lugares de votación que permitan cumplir con medidas sanitarias
    básicas necesarias para el cuidado de las personas (distanciamiento social,
    ambientes amplios y ventilados). Proponer lugares amplios y de fácil acceso. Si
    es posible, dada la legislación vigente, sumar establecimientos de votación
    para disminuir la cantidad de votantes y evitar el desplazamiento de los
    mismos.

2)      Jornada
Electoral

  1. Evitar aglomeraciones de electores: es
    fundamental evitar que los/as votantes se concentren en los lugares de votación.
    De acuerdo al riesgo de contagio y si las normas lo permiten se puede proponer
    extender la jornada electoral y/o definir franjas horarias para votar de
    acuerdo a las letras de los apellidos y/o poner horas específicas para los
    grupos de riesgo.
  2. Organizar los establecimientos de
    votación:
    en el exterior, colocando señalética para que se guarde
    la distancia social adecuada. Ver cómo se colocan los padrones fuera del
    establecimiento de votación para evitar aglomeraciones. Permitir el ingreso de
    pocos/as votantes por mesa (de acuerdo a las características del lugar). En el
    interior, organizar las mesas de manera que se encuentren en lugares amplios y
    ventilados y que permita la circulación de gente. Desinfectar periódicamente el
    lugar mientras se vota.
  3. Elementos de higiene:
    garantizar los elementos de higiene necesarios como alcohol en gel, tapaboca,
    guantes, etc., para las autoridades de mesa, fiscales, fuerzas de seguridad,
    fiscales públicos electorales, electores/as. La falta de estos elementos impide
    comenzar con la elección. Diseño de señalética y cartelería informativa sobre
    aspectos de higiene y a los cuidados necesarios para emitir el voto.
  4. Instrumento de votación: las
    boletas únicas deben llegar bien embaladas a los establecimientos y se deben
    manipular con cuidado. Debe propiciarse que cada votante lleve su lapicera; si
    no es así, las autoridades de mesa deben proveer guantes de látex y alcohol en
    gel en caso de ser necesario.
  5. Accesibilidad electoral: si
    se utilizan elementos para permitir el voto de personas con discapacidad, tales
    como auriculares o audífonos, plantillas guías u otros elementos se deben
    desechar luego se su uso. Se debe permitir el voto asistido con los recaudos
    del caso (como el uso de barbijos o tapabocas). La emergencia sanitaria no es
    motivo para poner barreras al ejercicio del derecho al voto.
  6. Escrutinio provisorio: si
    se realizan modificaciones en la forma de realizar el escrutinio provisorio
    deben propiciar el aumento de la fiscalización, transparentar el proceso y
    contar con el acuerdo de todas las fuerzas políticas. En esta etapa se debe
    continuar con el uso obligatorio de guantes, barbijos, alcohol en gel y
    desinfección de los materiales. Respetar la distancia entre las personas
    presentes. Si es posible fomentar la descentralización de los centros de
    transmisión de datos.

3)      Post-electoral

  1. Resguardo de urnas y escrutinio:
    realizar el escrutinio provisorio con la menor cantidad de gente posible (un
    fiscal por partido para evitar las entradas y salidas de los fiscales) y guardando
    una distancia adecuada que permita fiscalizar el conteo y evitar posibles
    contagios. Minimizar el contacto de las personas con las urnas al momento de
    resguardarlas. Proveer en todos los casos, el material sanitario
    correspondiente (alcohol en gel, barbijos, guantes, desinfección periódica,
    ventilación de ambientes). Evaluar la posibilidad de incorporar tecnología en
    el escrutinio definitivo para reducir la presencia de personas en un mismo
    ambiente. En caso de no lograr acuerdo para ello, establecer un riguroso
    cronograma de turnos para reducir la cantidad de personas, previendo la
    ventilación del ambiente, desinfección de las mesas de trabajo, lavado
    obligatorio de manos cada determinado tiempo.